Sunday, June 29, 2008

Po ema

No hay aire, hay
la no espera, la imagen rota
del espejo, ilusorio.
Hay hojas, verdes,
del libro de la vida; hay
un espacio en mí que sos vos
viva, amante, calma.

E/LLA

Cortando por lo sano

Estoy en Córdoba, en casa de unas amigas. Vine porque ya no daba más ni del corazón ni del calor en mi ciudad.
Unos días de descanso me vendrán muy bien. No traje la compu portátil, así que sólo hoy me puse a borrar unos mails, y hago este aviso. Nada de cybers ni locutorios. Verdes, aire, y tranquilidad mental.

Sin reinas ni regalos

¿Cómo estoy? Para el orto. Con calor, enojada. Excusa dada por Melisa: se quedó en lo de unas amigas y cómo ya eran las 10 de la noche pensó que mejor sería no llamarme.
No le creo, y se lo dije. Y me importa nada, y se acabó. Intentó hacer puchero del otro lado y le dije que no se moleste, que no le sirvará, y que para mí ya fue.
No soy fría, soy realista.
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Sucum biendo a su hechizo


Hoy me llamó me Melisa, me dijo llorando que si se lo pido no vuelve a París, que se queda, que lo intentamos de nuevo, que podemos hacerlo, que nos lo merecemos.
Le dije que se quede tranquila, que no, que no nos dejemos arrastrar por el deseo. “La carne sola no es todo” le dije, y sentí que sonaba más que cursi, sonoba como guión de película clase Z.
- No me vengás con pelotudeces, acordate que yo estaba enamorada de vos un tiempo antes de que nos conociéramos en ese cumpleaños. Sé lo que siento por vos.
- Meli, nos estamos haciendo mierda, dándonos golpes bajos. Quizá yo, finalmente, deba reconocer que no soy una mujer de una sola mujer.
- No me jodás, E., no me vengás con esa.
- Es verdad, quizá deba reconocerlo, y quien quiera estar conmigo aceptar eso.
- No te hagas la recia, la dura, la “no me importa un cuerno”. Sé que me amás, me deseás, ¿qué más?
- Podemos cortar?
- Si vos querés, sí, pero esta noche paso por tu casa, a las ocho, y te voy a sacar el sí.
- Ni se te ocurra.
- Vos me conocés bien, sabés que puedo hacerlo. Soy tu bruja, una vez, sólo una vez me lo dijiste y no lo olvidé.
- Un beso, quizá nos veamos.

Mis manos sudan, no puedo dejar de fumar, ando de un lado al otro y… no quiero. No quiero caer, recaer en esto.

Ayer vino a casa Melisa, no le pude decir que no entrara. Traía una sidra, y un regalo: una compilación con temas piratas de la Etheridge. Natalie Barney casi se le fue encima.
Charlamos un rato, a distancia, como dos animales que se acechan. Estaba hermosa, no lo voy a negar. Y tampoco voy a negar que cuando fui a hacer café y llegó por atrás, y me dio vuelta y me dió un chupón de aquellos, no me negué, me dejé hacer, nos dejamos hacer. Y lo hicimos. Lo hicimos una vez en la cocina, lo hicimos en el living, lo hicimos en el dormitorio. Pasamos casi todo el martes juntas, hasta que le pedí que se fuera, que esto es una locura. Que sí, que nos deseamos, que en este plano todo bien, pero no en el otro. En la construcción esa del amor. No quería irse, y yo en verdad no quería que se vaya. Hace dos horas que cerré la puerta tras ella. Dos horas que sigo bebiendo sola, ahora cerveza. Dos horas en que este pedo no me impide escribir y llorar a la vez. Lloro por pelotuda, por enamorada, por pajera, por calentona.
Lloro por cabrona. Porque la amo y la dejo ir; porque quiero dejar de amarla; porque quiero que deje de amarme. Quiero el final, el corte más profundo, la herida que cierre con sal.
Un desierto para mi corazón, quiero. El deseo nublado de la soledad más absoluta. Mierda, la amo. Y me hundo.
Posted by tomas_e at 21:07:48 | Permalink | No Comments »

¿A quién quiero en gañar?

Hoy aproveché a regar las plantas y a mojarme, ya que hacía y aún hace, un calor insoportable. De golpe, mirando la Santa Rita, me fui, y en un instante el agua que chorreaba de mi cabeza se transformó en lágrimas o se mezcló con mis lágrimas. Recordé una noche que nos quedamos despiertas con Melisa mirando las estrellas, esos satélites que se ven andando por lo cielos, contando historias de estrellas fugaces. Hacia el amanecer hicimos el amor allí en el patio, entre las palntas, como dos animalitas.
No podía dejar de llorar y realmente quedé como con el alma en otro lado, vieron como cuando una viaja? Así. Como dice la canción: “el caballo tira pa’lante, el alma tira p’atrás”.
No pude almorzar, y con mucho esfuerzo me hice ahora unos mates antes de sentarme con la compu en el patio, de nuevo.
En verano es mi territorio, y Natalie Barney me acompaña. ¿Serán todos así mis días de duelo, de cerrar esta cicatriz? ¿podré volver a amar de verdad? ¿Es el amor una construcción, como siempre sostuve?

No tan sola

Pasé el fin de año con Amanda, con su hija Sara y su cybernovia chilena, Carmen, que finalmente cruzó los Andes.
Comimos juntas las cuatro, y yo decidí quedarme en lo de Amanda. Eso sí, me llevé conmigo a Natalie Barney para que no se asustara con los estruendos de los petardos.

¿Cómo la pasé? Bien, acompañada, con amor de amigas a mi alrededor. A eso de las 12 y pico me llamaron Melisa y Bárbara. Sí, las dos. Melisa muy dulce y Bárbara invitándome a su casa, le dije que no, que por ahora necesito un poco de soledad, y lo bueno fue que pareció entenderlo.
Melisa estaba medio asustada por los incidentes en París. Me dio bronca que me comentara eso. No quiero saber nada de ello. Pero en fin, sospecho que soy una buena oreja para ella. No lo sé.

Ahora estoy en casa, solita, con la gata dormitando en la cama, a mis pies. Un té frío de jazmin me acompaña para refrescareme en una noche terriblemente calurosa. Quiero que llueva y que la lluvia se lleve mi blues.

Posted by tomas_e at 21:06:52 | Permalink | No Comments »

Po ema

Cruce de aguas
cuando duele la espalda curva
da sobre el cuerpo
amado, enfermo; signo de luz
tras la ventana, corrida. Lengua viva
o muerte; vértigo de la noche astillada,
de amor. Es posible vivir sin la voz, sin vos
en el infierno.
Posted by tomas_e at 21:05:55 | Permalink | No Comments »

¿Fria ldad?


Me dicen que soy fría, pero no creo que sea así, mi reacción fue de sangre bien caliente. ¿Cómo se puede reaccionar ante la verdad desnuda de esta frase: “ pero esa mina me dio vuelta, me pasó lo mismo que con vos.” ¿Cómo? No me quedó otra, era obvio que lo nuestro ya había sido.
Cuando una busca o se encuentra o le sucede una amante es porque busca, necesita o desea algo diferente de su pareja, no lo mismo. Cuando te sucede lo mismo que con tu pareja, cuando hubo la misma magia, lo que fuera, es porque lo que tenías con tu pareja ya fue, y tu amante es el presente. No hay tu tía. Y ahí vienen los problemas cuando mantenemos las dos relaciones, me pregunto ¿a qué costo?
Prefiero reventar de tristeza, de bronca, decaer, sentirme una piltrafa, pero no eternizarme en el lugar, espacio, relación que me está produciendo dolor, y sobre todo por algo ficticio. Una cuando está así, de a dos, necesariamente finge, finge con alguna de las dos personas. Y eso yo no lo quiero para mí.
Me duele, me duele en el alma, en la concha, en el corazón, en mis juanetes este final, pero creo que es lo más sabio, lo que nos puede cuidar y curar y evitar que nos mandemos a la mierda.
De todas formas, ayer Melisa no dejó de llamarme, de decirme que lo intentemos, de que es capaz de quedarse, de cambiar de idea. Y yo le dije que no, que no hay nada peor que dejar sus cosas por intentar salvar una relación que ya fue, al menos en este tiempo. Le dije: “cuidemos el resto del amor”. No quiero escuchar dentro de un tiempo la recriminación: “Ves, por vos no volví a París, y ahora…”.

Claro como el agua - La ruptura


Volvió Melisa. Volvió más flaca, con cara de desgano y desamor. Volvió amarga. Nunca la había visto así, y nunca la había sentido tan pero tan lejana.
- París me hizo mierda.
- Es una lástima, le dije.
- Bah, no París París, no me refiero a la ciudad, a la cultura… Esa mina me hizo mierda la cabeza y el corazón.
- …
- Creo que nunca te lo dije, por pudor quizá, quizá por mi amor hacia vos: pero esa mina me dio vuelta, me pasó lo mismo que con vos.
- …
- París y ella. Era una mezcla peligrosa, pero vos estabas allí tan presente. Y yo no te podía ni escribir ni decir nada. ¿Qué podía decirte? Me sentía una hija de puta.
- Y te falta la pregunta que le hiciste a la lectora.
- Era sólo un lance, pero a la piba te la tiraste vos!
- ¿Me la tiré? ¿Qué me decís?
- Y cómo se llama eso entonces? No te vengás a hacer la finoli.
- Mejor seguí con lo de París.
- Sí, mejor. Pero… ¿por qué si nos amamos hay este maltrato?
- Es el guión de los grandes amores: no tienen happy end, dije ya cansada.
- No deberían tener un final, eso.
- Pero lo tienen.
- París me partió al medio. Y lo que decidí es que el año que viene termino acá y me voy para allá.
- ¿Por ella?
- ¿Te importa en serio?
- Por algo pregunto.
- No. Por lo que puedo hacer, por mi carrera.
- Y por ella.
- De todas formas, a principios de la segunda semana de enero me voy hasta febrero, y después vuelvo para rendir.
- Bien, me alegro por vos.
- No me decís otra cosa?
- Ahora no puedo, salvo que es mejor que “esto que tuvimos” lo tornemos en pasado, lo recordemos con mucho cariño, y que seamos, dentro de lo posible, amigas. Y que por el momento guardemos distancia.
- Wow, te largaste todo el discurso.
- No, es una propuesta y una necesidad. Quiero saber en qué estoy y con quién estoy y si es posible que estemos en la misma ciudad o a un kilometraje posible de recorrer en un colectivo de larga distancia, o un tren (o lo que quede de ellos).
- ¿Es una orden?
- No seas pendeja busca roña. No es una orden.
- Disculpá. Es que te quiero y aún te deseo, y…
- Basta, nena. Basta. Mejor lo dejamos acá, y si alguna vez podemos charlar más, lo haremos. Por mi parte this is over.
- (llanto).
La abracé fuerte, nos abrazamos fuerte, y cada una salió para su casa. Esto pasó anoche.

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Posted by tomas_e at 21:05:02 | Permalink | No Comments »

Cuan do las cosas cambian


Así lo siento: las cosas están cambiando, y estoy dejando que ellas hagan en mí, o mejor dicho que Ella haga en mí. Bárbara se quedó hasta el lunes a la mañana. Fuego y pan fueron esas horas. Pero ayer también estuvo por acá. Y me dejé hacer, me tomar, me dejé alimentar, me dejé comer, me dejé amar.
Siento que no estoy a la defensiva, siento que puedo moverme libre. Creo que estoy aprendiendo otros movimiento del amor, otros gestos. Se suman al caleidoscopio de mi vida, a esta fragmentaria que soy cuando escribo, cuando me miran, cuando me miman.
Dejo caer la máscara. Mi nombre con E se extiende, se expande, electriza este cuerpo, mi tu cuerpo.
La lava quema este corazón viejo, este corazón joven. El aire arde, hay un paisaje de fuego y lo hago mío. Ritual: me faltas y te tomo en presente.

Chin chin


Tengo esa sensación contradictoria, mezcla de: uff estas fiestas de mierda, el reblandecimiento del alma y todas/os somos buenos, y ma’ sí, intentemos pasarla lo mejor posible. Inspirada en lo último fui al mercado y compré: unos turrones, un pan dulce, unas cositas con chocolate, y una sidra etiqueta negra. No, no me gusta el champagne ¿y qué? No pude con mi ansiedad y acabo de probar uno de los turrones, relleno con naranja y cubierto con chocolate. Natalie Barney me mira y me pregunta: ¿no hay nada para mí? Sí, una latita de atún.
Le propuse a Bárbara que fuera con sus amigas a “La Mariposa”, yo estaré allí. Me dijo: “Veré qué piensan ellas. No quieren darse mucho a conocer como tortas, vos ya sabés”. Sí, lo sé, lo sé. No voy a hacer aquí mi discurso pro-visibilidad, y pro-proceso de visibilización, etc. Hoy no. Es casi nochebuena y no quiero parecer pesada. ¿Ven? Me reblandecí.
Ahh el espíritu navideño, ahh la comercialización del espíritu navideño, ahh los dolores y falsedades de estas fiestas… ¿Fiestas? ¿Celebraciones? Me siento mejor en Fin de año, es la celebración pagana.
Bueno, la cuestión es que si hay alguien ahí que festeja: sola, acompañada, relegada, divorciada, soltera, en abstinencia, feliz, triste, con ganas, sin ellas, de prestado, en casa propia les deseo lo mejor y que lo sueños no sean tan grandes y lejanos para poder alcanzarlos.
Chin chin!
Posted by tomas_e at 21:03:46 | Permalink | No Comments »

Sol sticio de verano

Ahhh la punta absurda del iceberg, ah la punta del iceberg que semeja un pezón, ah el pezón que me molesta (por el piercing).
Solsticio, y yo aquí en mi jardín/patio/plantabaja/isla de Santa Lucía. Yo sola, con una buena cerveza bock, sentada aquí. Natalie Barney está intentando cazar vaya una a saber qué bichito entre las plantas.
Yo sola, hoy quiero regalarme el permiso de decir mi nombre. Dejar caer el tul, la máscara, la capa y el capote.
Yo, E…, me encuentro aquí a punto de desnudarme, para mí, para la noche que nace, que crece. Yo con nombre propio, acalorada.
Estuve pensando, y quizá eso me hace mal. Estuve pensando en esperar a que venga Melisa, hablar con ella, y cortar ese relación. No es bueno para ella, ni ya lo es para mí. La amo, lo sé bien profundo acá, pero ya no da más para que estemos juntas.
Hoy me llamó, me pidió disculpas por la locura de la semana pasada, y me avisó que el Instituto decidió concluir el curso esta semana, así que para fin de año estará por acá.
Yo sola, cerveza en mano, apenas iluminada por la pantalla de la portátil, parezco un punto muy reducido de este planeta.
Bárbara quiere que pase las fiestas con ella y otras amigas; Roberto quiere que lo pase con él en “La Mariposa”; mi media hermana, Luisa, me mandó un mail preguntámdome qué pensaba hacer.
Yo aquí, aqui solita, diría una cantante española. No pienso, ahora, en nada. Me dejo llevar por Miles Davis, por la negra que corre en mi garganta; por el ronrrón de Natalie Barney.
Soy un punto, con y sin luz. Estrella fugaz en la vida de muchas, personas.

Dos mujeres de una misma generación

Recién ayer lunes, por la mañana, volví a casa. Volví, puedo decir, renovada. Si miro para atrás, en todos estos meses, he vivido cosas muy fuertes, muchas emociones, mucho apasionamiento.
Una mujer, muy joven, me dio vuelta mi vida, el mundo, y a su manera, y a la lejanía lo sigue haciendo. Hablo de Melisa.
Pero desde hace unas semanas, la aparición de Bárbara, fue como una especie de bálsamo. Es otra cosa, y no quiero comparar.
Tampoco quiero decir que pasé un un día y medio como hacía mucho que no lo pasaba, pero sí fue muy cercano a los primeros momentos con M. Quizá eso tenga que ver con ¿la pasión? No lo sé, no lo quiero hacer tan racional. Sé que con Bárbara funcionamos, tenemos cosas en común, y estamos más cercanas en edad. No quiero hacer de esto un tema, no en este momento.
Creo que la cuestión pasa porque ella está aquí, ahora. Ahh, yo que amo las palabras, que las necesito, que son parte fundamental de mi mundo, me quedé sin palabras para describir el domingo pasado, para poder describir las puertas del cielo y un jardín por donde me llevaron.
Creo que no quedó un recoveco de mi cuerpo sin ser besado, lamido, llevado hasta el estallido. Pero esto suena muy terrenal, hasta muy soft. Y tampoco quiero tirarme de cabeza, no quiero jugarme todas las fichas, es un umbral. Es eso. La punta del iceberg.

explicarDomesticosHogarescaninoscaninascaseropajaropajarera pajarerasgorrionesparaisosenfermedadescochecitosdelgadezanorexico anorexicarecuerdotramashonestohonestoslectores sociedadesmediospienso

Posted by tomas_e at 21:02:54 | Permalink | No Comments »

Bár bara al rescate

Ayer habíamos hablado por teléfono, y esta mañana se apareció cumpliendo su promesa de ayer: “Yo a vos te saco de tu casa aunque no quieras”. Ante mi negativa me dije: “Te lo prometo”. Y así fue. Pasó hoy, bien temprano: con facturas y equipo de mate. Me dijo: “Mirá, yo no quiero que me cuentas nada de ella, no quiero saber nada, sólo quiero sacarte del encierro en te que metiste por sus llamadas”.
Como yo me acaba de levantar me tuvo que esperar un rato, y mientras me intentaba vestir, después de la ducha, Bárbara se puso a juguetearme, a sacarme el toallón, a alejarme el corpiño. Parecía una niña.
Me llevó al parque, es así: me llevó. Allí estuvimos unas horas, hasta el mediodía. Fuimos a comer a un bar de la costanera. Caminamos un rato más y a eso de las cuatro de la tarde ya estaba en casa.
Nos despedimos para vernos esta noche, en su casa. Me tentó con el menú: mollejas al ron. Never eat it.
Así que aproveché a dormir la siesta, a darme un baño de inmersión, y aquí estoy intentando terminar de vestirme para salir. Me siento rara, pero creo que me merezco pasar un buen momento.

Gritos y susurros

Me doy cuenta que la lejanía no le hace bien a M., y que tampoco se banca del todo estar con otra persona allá.
Sé que en esta oportunidad no debe ser fácil, ya que esa persona se accidentó, pero no tiene ningún derecho de llamarme a cualquier hora y volver con esa cantinela histérica. Me duele muchísimo decir esto sobre una actitud de M., pero no puedo llamarlo de otra forma.
Hoy hablé mucho con Amanda, y ella me hizo reflexionar, ponerme del lado de Melisa, pero eso no me convence.
Estuve a punto de mandarla a la mierda un par de veces cuando hoy llamó. Sí, no es una llamada por día, son como dos o tres y hasta mails incoherentes. Me da miedo a la vez sentirla de esa forma, me preocupa. Realmente no sé qué le pudo pasar en estas semanas, y qué desató en ella el accidente de la otra chica.
Su voz me taladra, y me taladra, y no puedo recuperar el dejo amoroso que suele tener, la vieja Melisa de todo este tiempo, incluso con nuestras idas y venidas.
Siento, muy adentro, que voy levantando el ancla, que quiero alejarme. No me es fácil
Posted by tomas_e at 21:01:35 | Permalink | No Comments »

Al otro lado del es pejo

Temprano sonó el teléfono. Antes de llegar el tubo a mi oreja sentí el llanto. Era Melisa. Apenas podía entenderle qué decía. Su amiga parisina había sufrido un accidente: bici, auto, noche, y llanto, puro llanto. No sabía qué decirle, ni cómo consolarla.
- ¿Vive? le pregunté.
- Sí, vive, aún vive. Nunca me había pasado esto. Nunca, me entendés.
- Sí, seguro que te entiendo.
- Nunca le había pasado algo a alguien con quien yo ando. Nunca. Y más llanto.
- A veces pasa, pero me preocupás vos.
- Yo estoy bien, sin dormir, pero triste, muy triste. Bueno, no tengo más monedas.
- Decime donde estás y yo te llamo.
- No. Así está bien.
- Ok. Cualquier cosa llamame por cobrar, o mandame un mail.

Cuando colgué, no sé por qué recordé estos versos de Prevert: “¿Recuerdas Barbara? Llovía aquel día sobre Brest…” lo recordé en francés. Loca asociación.

Armas de seducción

Esta mañana tocaron el timbre muy temprano, tipo 7:30. Cuando pregunté quien era me dijeron: “Desayunos sorpresa”. Yo conozco a esa gente porque muchas veces he tenido que contratarlos por algún trabajo de eventos.
Medio dormida pregunté: ¿qué desea?
- Vengo a traerle un desayuno.
- ¿Qué?
- Usted es menganita de tal.
- Sí.
- Entonces es para usted.

Les abrí y sí, allí estaba: una taza de café sólo, con todo el resto de lo que traen esas bandejas, y una mesita bellísima. El muchacho me lo dejó en la mesa del living, y cuando se fue, abrí la tarjeta que estaba junto a tres rosas rojas: “Pienso en vos. B.”
Me quedé muda, mas bien me quedé allí quietita oliendo el aroma del café, y mirando fijamente las facturas que había en el plato: dos tortas negras, dos suspiros de monja y una tortita de ricota. Eso es lo que se llama un mensaje indirecto. Me maté de risa un rato, y me quedé de nuevo, con la tarjetita en la mano, viendo hacia el patio. Me gustó esta sorpresa. No la esperaba ni ahí.
La llamé varias veces para darle las gracias y sólo una vez me atendió el contestador. Veré si hablo con ella más tarde

Posted by tomas_e at 20:59:53 | Permalink | No Comments »

Cos quillas en el corazón

Hoy almorcé con Bárbara, que me había llamado ayer para invitarme: “Unos spaguettis para matar la soledad”, me gustó el título de la invitación, suena a cuento.
Me di cuenta de que no vive tan lejos, está a más o menos 14 o 15 cuadras. Insistimos en que es extraño que nunca nos hayamos cruzado. Por los gustos que tenemos nos hubiera tenido que pasar, pero en fín, la vida es así.
Cuando llegué, llevando unas masas, ya que ella ponía todo, incluso el vino, me sorprendió verla con su cabello suelto, parecía una especie de manto.
Es un octavo piso, con muy buena iluminación. Pequeño, pero acogedor. “Mi oficina es más grande”, me dice sonriendo, - no quiero nada grande desde que me separé.
La miro, trata de contrastar sus gestos, hoy a la luz del día, con los de la otra noche, primero en el bar y luego en mi casa, y en especial en la cama. Parece otra mujer, más tranquila, más meticulosa.
Tiene un balcón lleno de plantas, le digo que debo enseñarle otra vez mi jardín. “Sí, sólo lo entreví por la persiana, al amanecer cuando me fui.” Recién ahí se acerca, me besa, lento, pero sostenido. Caigo en la cuenta que cuando entré nos besamos en las mejillas. Contesto a su beso, y allí nos quedamos, de pie, abrazadas junto a la mesada de la cocina. Me “sabe” raro.
Comimos, le ayudé a juntar las cosas, y ella propuso salir a caminar. Cuando lo dijo la miré sorprendida y ella me preguntó: “Alguna otra día?”.
- No. Me parece perfecto así bajamos la pasta.
- Exacto.

Estuvimos paseando como dos horas, hasta descubrimos una feria cerca de la costanera. El camino de vuelta nos trajo hasta mi casa, aquí tomamos te, charlamos un rato y ella se fue hace como una hora atrás.
Otro beso, intenso. Chau, chau. Insisto: sabe raro, pero rico.

PD: hoy el blog cumple 8 meses.

Historia y características del pacto con Melisa

Después de lo que pasó con Gloria, tuvimos con Melisa este primer encuentro de tres horas en donde pasó de todo. Otro día pudimos hablar de la confianza. Pero a los dos meses, fue Melisa quién estuvo con otra persona, y desde allí, y cuando cumplimos tres meses de amor, pudimos ir charlando cómo íbamos siguiendo con nuestra relación.
A lo que llegamos, y con pequeñas variaciones para cada una, era que cuando las dos no estemos juntas, al menos en el mismo espacio, tendremos una relación abierta, y cada una decidirá si vale la pena contarlo o no.
Cuando estemos en el mismo espacio (con esto entendemos ciudad) y se llegara a dar algo, veríamos qué nos pasa, qué sucede con nosotras.
No es fácil, no es cómodo. Pero lo decidimos dos personas adultas.
Posted by tomas_e at 20:59:02 | Permalink | No Comments »